EE. UU. intercepta petrolero iraní mientras Teherán denuncia «piratería»
La guerra en Medio Oriente ha escalado hacia un estrangulamiento logístico sin precedentes. El Comando Central de Estados Unidos confirmó que el destructor USS Rafael Peralta interceptó y detuvo al petrolero iraní M/T Stream, una acción que el gobierno de Teherán ha calificado de «acto de piratería». Este incidente ocurre en un contexto de asfixia marítima donde el tráfico por el estrecho de Ormuz ha caído en un 90%, forzando a los países de la región a buscar desesperadamente rutas terrestres alternativas.
Desde su red social Truth Social, el presidente Donald Trump afirmó que Irán ha comunicado que se encuentra en un «estado de colapso» y que desea la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz para resolver su crisis de liderazgo. Ante el bloqueo, ha surgido una red de transporte terrestre desde Catar, Emiratos Árabes y Kuwait hacia puertos saudíes como Yeda, en el Mar Rojo, cuyo flujo de mercancías ha crecido un 140% desde febrero. La ONU, a través de la UNECE, ha lanzado un «observatorio en línea» para gestionar estos nuevos corredores terrestres que intentan mitigar la parálisis comercial.
Mientras la guerra naval persiste, en tierra las fuerzas israelíes mantienen ocupada una franja de 10 kilómetros en el sur del Líbano, denominada «línea defensiva». El gobierno de Israel sostiene que está desmantelando la infraestructura terrorista de Hizbulá instalada en túneles y búnkeres fronterizos. A pesar de existir un alto el fuego nominal, los ataques persisten en ambos lados, forzando el desplazamiento de cientos de miles de civiles y alejando cualquier posibilidad de una paz estable en el corto plazo.

















