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TAICHI Y TRADICIÓN: ARMONÍA EN LIMA

 TAICHI Y TRADICIÓN: ARMONÍA EN LIMA

La mañana del sábado 25 de abril de 2026 quedará grabada en la memoria de la comunidad peruano-china como un hito de vitalidad y trascendencia. Bajo el cielo de San Miguel, el Auditorio del Colegio Peruano Chino Juan XXIII se transformó en un recinto sagrado para la paz y el conocimiento. El motivo era doblemente significativo: la celebración del Día Mundial del Taichi y el Qigong, y el aniversario del Instituto Cultural Peruano Chino (ICUPECHI), instituciones que, en colaboración con la Asociación Atlética Chin Woo Perú, han erigido un puente de entendimiento que hoy trasciende lo puramente artístico para adentrarse en el bienestar integral de la sociedad peruana.

La jornada inició a las 10:00 a. m. bajo la coordinación del Dr. Orlando Leiva Meza. El ambiente, cargado de una solemnidad serena, encontró su momento más conmovedor durante el minuto de silencio dedicado a la Sra. Teresa Joo de Shiu. La destacada empresaria y lideresa, cuya vida fue un testimonio de servicio a la comunidad china en el Perú, fue honrada por los asistentes en un gesto de gratitud colectiva que reconoció su papel fundamental en la unión de ambas culturas. Este acto de respeto precedió a la interpretación de los Himnos Nacionales de Perú y de la República Popular China, cuyas notas reforzaron la hermandad antes de dar paso a las reflexiones de fondo.

El Dr. Eduardo Yong Motta, presidente del ICUPECHI, ofreció un discurso que vinculó la tradición con la modernidad. Motta resaltó que organizaciones como la que preside son custodias de una herencia que define la identidad de millones. Sin embargo, su punto más disruptivo fue la redefinición de la «Ruta de la Seda». Para el doctor, este concepto ha evolucionado: ya no es solo una vía de intercambio comercial, sino una senda de cultura, tecnología y ciencia. Esta visión fue respaldada por el Excelentísimo Sr. Song Yang, Embajador de China, y especialmente por Zhao Xiaoming, Consejero Cultural de la Embajada. Xiaoming, cuya personalidad carismática genera una cercanía natural, centró su mensaje en los valores de unión, equilibrio y paz, principios que el pensamiento oriental ofrece como bálsamo para los conflictos del mundo actual.

Las demostraciones artísticas del primer bloque fueron un despliegue de maestría. Los Institutos Confucio de la PUCP y de la Universidad Ricardo Palma presentaron secuencias de Taichi que cautivaron por su fluidez, mientras que la exhibición del estilo tradicional Wu Hao permitió apreciar la sofisticación de los movimientos compactos y el control de la fuerza interna. El Colegio Juan XXIII cerró este bloque con una danza que simbolizó la continuidad generacional de esta herencia.

A las 11:00 a. m., el entusiasmo se trasladó al Polideportivo. Bajo la coordinación del Maestro Julio Chang Argüelles, presidente de la Asociación Atlética Chin Woo del Perú, el recinto vibró con la llegada del Dragón y los Leones Chinos. El colorido de las fieras místicas y el rítmico estruendo de los tambores marcaron el inicio de una exhibición colectiva donde cientos de practicantes se unieron en un solo movimiento respiratorio.

Fue un espectáculo de cohesión social donde la jerarquía se disolvió en la práctica común. El Maestro Chang y el Consejero Zhao Xiaoming dirigieron palabras que reforzaron la idea de que el Taichi es una disciplina abierta a todos. Los participantes, inspirados por la belleza de las actuaciones, mostraron una alegría contagiosa al compartir el espacio con maestros de diversas asociaciones, reafirmando que la cultura es el mejor vehículo para la solidaridad y el entendimiento mutuo.

Durante el desarrollo del evento, diversas personalidades compartieron reflexiones profundas que permitieron dimensionar el impacto de esta celebración en la sociedad actual. El Dr. Chengzun Pan, director de New Life y reconocido por su labor en la salud, manifestó un profundo orgullo por su papel como heredero y promotor activo de la cultura china. En su intervención, destacó la importancia de que no solo los descendientes, sino también los ciudadanos extranjeros, valoren y adopten estos conocimientos milenarios. Para Pan, el reconocimiento recibido es un estímulo para continuar su labor docente, subrayando con convicción que la salud constituye la base inamovible de la felicidad humana y extendiendo un cálido saludo al ICUPECHI por ser un eje vital de esta difusión.

Por su parte, el Dr. Eduardo Yong Motta profundizó en la dimensión diplomática y médica de la disciplina. Afirmó que la práctica del Taichi por parte de ciudadanos peruanos representa un ejercicio de entendimiento intercultural y un vínculo inquebrantable de amistad. Motta puso especial énfasis en cómo la sabiduría de los maestros tradicionales se ha visto validada recientemente por la ciencia moderna, mencionando que la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la OPS han certificado al Taichi como una terapia altamente beneficiosa para el equilibrio físico, mental y orgánico. Según el doctor, este respaldo científico, sumado al apoyo del Ministerio de Salud del Perú, posiciona al Taichi como una herramienta fundamental en la prevención de enfermedades crónicas y el manejo de la energía vital.

Finalmente, el Dr. Rubén Tang, Jefe de la Oficina de Relaciones con Asia de la PUCP, aportó una visión académica y social sobre la jornada. Tang sostuvo que la difusión del Taichi es una estrategia necesaria de unificación y cohesión en la sociedad peruana, fomentando la solidaridad entre personas con intereses afines. Al dirigirse a la población y al alumnado del Instituto Confucio, el catedrático insistió en que para comprender verdaderamente a un pueblo no basta con estudiar su lengua; es imperativo sumergirse en sus manifestaciones artísticas, marciales y comerciales. Tras felicitar la gestión del Dr. Motta, Tang concluyó que este tipo de actividades son las que permiten un entendimiento real y profundo entre los pueblos del mundo.

El cierre de la jornada tuvo un carácter más íntimo en el Salón Parroquial de la Vicaría China. A mediodía, directivos y personalidades se reunieron para el Brindis de Honor por el aniversario del ICUPECHI. Fue un espacio de reflexión serena donde la solemnidad del auditorio y la energía del coliseo decantaron en una sensación de familia extendida. Entre sonrisas y el intercambio de parabienes, se reafirmó que el Taichi en el Perú no es solo un ejercicio, sino un lenguaje común que seguirá uniendo a ambas naciones en una búsqueda compartida de paz y bienestar integral.

Alisson Ayto

Alisson Ayto

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