Cobre y Conflictos: El Futuro de Pamputa en Juego

En las alturas de los Andes peruanos, la comunidad indígena de Pamputa ha cambiado su futuro. A más de 13,000 pies sobre el nivel del mar, estos agricultores quechuas han creado una de las minas de cobre informales más grandes del mundo. Generan cerca de $300 millones al año. Este dinero ha transformado a Pamputa, antes empobrecida, con nuevas carreteras, escuelas y edificios. Ahora, los residentes disfrutan de lujos como camionetas Toyota Hilux y caballos de carreras.
Sin embargo, este éxito tiene un lado oscuro. La mina opera en tierras cuyos derechos mineros pertenecen a MMG Ltd., una empresa china. En 2004, el gobierno peruano vendió estos derechos a MMG, que opera la mina Las Bambas, valorada en más de $10 mil millones. Por eso, MMG ha presentado más de 100 demandas contra los mineros de Pamputa por minería ilegal. A pesar de esto, la mina sigue activa gracias al sistema Reinfo. Este registro informal permite a los mineros operar «legalmente» sin derechos formales.

El cobre llega al mundo
El cobre de Pamputa entra en la cadena de suministro global sin problemas. Los mineros extraen el mineral y lo envían a intermediarios. Luego, camioneros lo llevan a Nazca, donde plantas de procesamiento lo convierten en concentrado de cobre. Empresas como Trafigura, Glencore e IXM compran este concentrado y lo exportan a China. Aunque estos comerciantes dicen que solo trabajan con entidades registradas, la falta de transparencia genera dudas sobre la legalidad del mineral.
Mientras tanto, el gobierno peruano está en una encrucijada. Quiere atraer grandes inversiones y recaudar impuestos. Sin embargo, la minería informal sostiene a muchas comunidades indígenas. El primer ministro Gustavo Adrianzen ha comparado a los mineros ilegales con narcotraficantes. Aun así, las protestas masivas han obligado al gobierno a extender el Reinfo hasta junio, con posibilidad de llegar a diciembre.
Un pueblo que crece
Pese a los desafíos legales, Pamputa florece. Los ingresos han traído prosperidad. Hay nuevos edificios de ladrillo y plazas públicas. Incluso formaron un equipo de fútbol profesional, Unión Minas, con un casco minero como logo. Nelson Pinares, ex gerente de la mina, lo explica así: «No se trata de robar a los ricos. Queremos que los pobres tengan la chance de enriquecerse.»

A medida que la demanda global de cobre crece, el futuro de Pamputa es incierto. El gobierno podría alargar el Reinfo para evitar conflictos. O MMG podría endurecer sus acciones legales. Esto también podría afectar la cadena de suministro global de cobre, aumentando la incertidumbre en el mercado.
Un debate mundial
Este caso refleja un problema mayor: ¿quién debe beneficiarse de los recursos naturales? Las comunidades indígenas reclaman su derecho a las riquezas de sus tierras ancestrales. Por otro lado, empresas y gobiernos defienden sus intereses legales. El resultado de esta disputa podría cambiar las políticas mineras en Perú y más allá.