Propuesta de Implementación de la Política de «Tres Años de Exención Fiscal y Cuatro Años de la mitad» en Perú
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Por: Chengzun Pan, Director de CHNM Perú
En varias entrevistas televisivas en Perú, he mencionado la política de «tres años de exención fiscal y cuatro años de la mitad» implementada en China en el siglo pasado para atraer inversión extranjera. En la década de 1980, atraer inversión extranjera era una parte fundamental de la estrategia económica de China. Para ello, el gobierno chino introdujo esta política de incentivos fiscales especiales, logrando atraer una gran cantidad de inversión extranjera y proporcionando un fuerte impulso al desarrollo económico del país. La experiencia exitosa de esta política ofrece una importante fuente de inspiración para Perú y otros países que buscan atraer inversión extranjera y diversificar su economía.
La política de «tres años de exención fiscal y cuatro años de la mitad» estipula que las empresas extranjeras están exentas del impuesto sobre la renta empresarial durante los primeros tres años de su establecimiento y, en los siguientes cuatro años, solo deben pagar la mitad del impuesto sobre la renta. Esta política se implementó inicialmente en ciudades costeras abiertas y zonas económicas especiales (como Shenzhen y Zhuhai) y luego se extendió gradualmente a nivel nacional, con el objetivo de atraer inversión extranjera y fomentar el desarrollo de la manufactura y las industrias de alta tecnología.
Esta política logró resultados notables en China. En primer lugar, hubo un aumento significativo en la inversión extranjera. Entre 1980 y 1990, China atrajo más de 20.000 millones de dólares en inversión extranjera; para el año 2000, China se convirtió en el segundo mayor receptor de inversión extranjera del mundo, con un flujo anual promedio de 40.000 millones de dólares. En segundo lugar, el crecimiento económico se aceleró significativamente. De 1980 a 2000, la tasa de crecimiento anual promedio del PIB de China alcanzó el 9,8%, muy por encima del promedio mundial. Las empresas extranjeras se concentraron principalmente en la manufactura, lo que impulsó el desarrollo de la cadena industrial, aumentó el empleo y promovió el progreso tecnológico. Además, estas empresas generaron millones de empleos; entre 1990 y 2000, el empleo directo en empresas extranjeras creció de un millón a veinte millones de trabajadores, lo que mejoró los ingresos de la población y aceleró la urbanización. Aún más importante, las empresas extranjeras introdujeron tecnologías avanzadas y experiencia en gestión. Por ejemplo, las empresas conjuntas en la industria automotriz (como Shanghai Volkswagen) impulsaron el desarrollo de la industria automotriz china, mientras que las industrias de alta tecnología (como la electrónica y las telecomunicaciones) crecieron rápidamente, sentando las bases para la transformación y modernización económica de China. Aunque a corto plazo hubo una reducción en los ingresos fiscales, a largo plazo, las empresas extranjeras contribuyeron considerablemente a los ingresos tributarios. En el año 2000, los impuestos pagados por empresas extranjeras representaban más del 20% de los ingresos fiscales totales del país.
Perú, como una economía clave en Sudamérica, enfrenta desafíos similares en la atracción de inversión extranjera y la diversificación económica. Tomando como referencia la experiencia de China, Perú podría considerar la implementación de una política similar, pero con las siguientes consideraciones claves:
Definir objetivos claros: La política debe centrarse en sectores estratégicos (como minería, energías renovables y manufactura) o regiones específicas (como zonas económicas especiales) para garantizar que la inversión extranjera contribuya a la optimización de la estructura económica.
Diseñar un marco regulador adecuado: Se pueden establecer condiciones adicionales, como la obligación de emplear trabajadores locales, transferir tecnología o cumplir con estándares ambientales, para evitar abusos de la política.
Mejorar el entorno empresarial: Se debe fortalecer la infraestructura, simplificar los procedimientos administrativos y mejorar el estado de derecho para atraer y retener inversión extranjera.
Implementación gradual: Se recomienda realizar programas piloto en sectores o regiones específicas antes de extender la política a nivel nacional, lo que permitirá evaluar su impacto y minimizar riesgos.
Fomentar la cooperación internacional: Es crucial trabajar con organizaciones como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional para aprovechar las mejores prácticas internacionales.
Sin embargo, Perú podría enfrentar algunos desafíos al implementar una política similar. Por ejemplo, la reducción de ingresos fiscales en el corto plazo podría mitigarse optimizando el gasto público y mejorando la eficiencia en la recaudación de impuestos. Además, las empresas locales podrían enfrentar una competencia desfavorable, por lo que sería necesario brindarles apoyo a través de incentivos tecnológicos y acceso a financiamiento. Asimismo, una excesiva dependencia de la inversión extranjera podría aumentar la volatilidad económica, por lo que Perú debe centrarse en fortalecer su industria nacional y promover la diversificación económica.
La política de «tres años de exención fiscal y cuatro años de la mitad» desempeñó un papel clave en el éxito de la reforma y apertura de China, contribuyendo al crecimiento económico, la creación de empleo y la transferencia tecnológica. Si Perú adapta esta experiencia a su realidad nacional, podría atraer mayor inversión extranjera y promover un desarrollo económico más sostenible. La implementación exitosa de esta política requerirá determinación gubernamental y el esfuerzo conjunto de la sociedad. Si Perú logra superar estos desafíos, esta política podría convertirse en un nuevo motor de su desarrollo económico y un modelo para la cooperación económica en Sudamérica y el mundo.