Incertidumbre electoral 2026: La economía peruana entre la resiliencia y el riesgo

 Incertidumbre electoral 2026: La economía peruana entre la resiliencia y el riesgo

El escenario electoral de 2026 ha comenzado a pasar factura a los indicadores macroeconómicos del Perú, un país que, si bien ha mostrado una resiliencia histórica frente a las crisis políticas, hoy enfrenta una encrucijada determinante. Tras el avance del candidato de izquierda Roberto Sánchez al segundo lugar en el conteo de la primera vuelta, el sol peruano y los bonos soberanos registraron presiones inmediatas, aunque se recuperaron parcialmente ante la remontada del ultraderechista Rafael López Aliaga. Mientras Keiko Fujimori asegura su pase al balotaje, la demora en la oficialización del segundo contendiente mantiene a los inversionistas en una cautela expectante, recordando la volatilidad de 2021, aunque con una red de seguridad mayor: reservas internacionales que alcanzan un récord regional del 30% del PBI.

Sin embargo, el optimismo técnico del Banco Central de Reserva (BCRP) contrasta con una realidad institucional degradada. Diego Macera, miembro del directorio del BCRP, ha sido enfático al señalar que la inestabilidad política tiene un costo real y cuantificable: el potencial desperdiciado.

Con una rotación ministerial que promedia un cambio cada seis meses en la cartera de Economía y cada tres meses en Interior, la predictibilidad para proyectos de largo plazo es prácticamente nula. Esta «locura institucional» debilita la capacidad de negociación del Estado ante organismos multilaterales e inversionistas, quienes deben lidiar con funcionarios de paso efímero que impiden la continuidad de las políticas públicas.

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El futuro de la estabilidad monetaria también pende de un hilo con el fin del mandato de Julio Velarde en octubre. La propuesta de Roberto Sánchez de remover al histórico banquero ha encendido las alarmas, pues el mercado interpreta su liderazgo como el único dique de contención frente al populismo.

Por otro lado, López Aliaga, aunque defensor de la caja fiscal, ha sido crítico con el uso de reservas para atajar el tipo de cambio. En un país donde la pobreza se ha estancado en un 27.6% (niveles similares a los de hace 15 años), el próximo gobierno recibirá una economía que, según el FMI y el Banco Mundial, crecerá entre un 2.7% y 2.8%, una cifra favorable para la región pero insuficiente para cerrar las brechas sociales que alimentan, precisamente, la incertidumbre política.

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Alisson Ayto

Alisson Ayto

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