Data Center en Lurín: ¿Progreso digital o amenaza hídrica?
El distrito de Lurín se consolida como el nuevo hub tecnológico del país con el proyecto de Gtd Perú, un Data Center que, en su fase final, ocupará más de 10,000 m² y demandará una potencia operativa de 20 MW. Con una inversión inicial de 13 millones de dólares, esta “fábrica de datos” busca soportar el auge de la Inteligencia Artificial y la digitalización corporativa. Para lograrlo, se han aliado con Schneider Electric, implementando sistemas de alimentación ininterrumpida (UPS) con tecnología patentada que promete una eficiencia energética casi total y una reducción del 30% en la necesidad de refrigeración.
Sin embargo, detrás de la fachada de “alta disponibilidad” y certificaciones Tier III, subyace una problemática ambiental que suele omitirse en las notas de prensa corporativas: el consumo crítico de agua y energía. Los centros de datos de esta envergadura son “sedientos”. A pesar de las mejoras en refrigeración, el enfriamiento de servidores que operan a 20 MW suele requerir millones de litros de agua al año. En un valle como Lurín, donde la napa freática sufre una presión constante por la expansión industrial y el crecimiento urbano descontrolado, la llegada de un gigante tecnológico podría agravar el estrés hídrico de la zona.

Además, la “eficiencia del 99%” en el consumo eléctrico no anula el hecho de que estos centros demandan una carga masiva y constante a la red nacional. En un Perú que aún lidia con la transición a energías renovables, la infraestructura para la IA podría terminar alimentándose de fuentes fósiles, contradiciendo los discursos de “baja huella de carbono”. La digitalización es inevitable, pero su costo ambiental en ecosistemas frágiles como el desierto costero peruano exige una fiscalización que vaya más allá de los informes de software en tiempo real.


















