José María Balcázar asume la presidencia del Perú: Perfil y retos del nuevo mandatario
En una sesión decisiva que busca frenar la acefalía institucional, el Congreso de la República eligió anoche a José María Balcázar como su nuevo titular, quien de inmediato juramentó como Presidente de la República. El veterano legislador asume el mando tras la destitución de José Jerí, convirtiéndose en el octavo mandatario que lidera el país en la última década, un periodo marcado por una inestabilidad política sin precedentes en la región.
La jornada electoral en el Parlamento registró la participación de 113 legisladores. Balcázar, en la segunda vuelta, representante de la región Lambayeque, se impuso con 64 votos frente a los 46 obtenidos por la congresista María del Carmen Alva. La banda presidencial le fue impuesta por el primer vicepresidente del Congreso, Fernando Rospigliosi, cumpliendo así con la línea de sucesión establecida por la Constitución ante la vacancia dejada por Jerí, quien concluyó su mandato tras solo 131 días en el cargo.

Perfil del nuevo mandatario
A sus 83 años, José María Balcázar aporta un perfil técnico-jurídico al despacho presidencial. Abogado de profesión y catedrático con más de 40 años de experiencia en la Universidad Nacional Pedro Ruiz García, el flamante presidente cumple su primer cargo de elección popular tras ser elegido en 2021 por el partido Perú Libre (actualmente integra la bancada de Perú Bicentenario). Sin embargo, el historial judicial de Balcázar no ha sido ajeno a las investigaciones de la Fiscalía. Durante su carrera, enfrentó denuncias por presunta corrupción de funcionarios y prevaricato. Uno de los episodios más señalados fue el proceso por presunta apropiación ilícita de fondos relacionados con el Colegio de Abogados de Lambayeque, donde se le acusó de irregularidades en el manejo de aportes cuando fue decano.
A pesar de la gravedad de las imputaciones, estos casos fueron finalmente archivados, en muchos casos bajo argumentos de prescripción o insuficiencia probatoria técnica. Sin embargo, en la opinión pública persiste la crítica sobre el uso de su vasto conocimiento del sistema procesal para dilatar y finalmente sepultar investigaciones que, de haber prosperado, habrían inhabilitado su carrera política mucho antes de su llegada al Ejecutivo.
El punto de mayor fricción ética en el historial de Balcázar reside en sus pronunciamientos sobre la violencia sexual y los derechos reproductivos de menores. Durante el debate para prohibir el matrimonio infantil en el Perú (2023), Balcázar emitió opiniones que fueron calificadas como revictimizantes y anticientíficas por organismos internacionales.
«Las relaciones sexuales tempranas no necesariamente causan trauma; a veces, la medicina legal exagera. En las zonas rurales, el matrimonio temprano es parte de la cultura y ayuda a la formación familiar», sostuvo entonces el hoy mandatario, oponiéndose a la prohibición absoluta de la unión con menores.

Asimismo, sus comentarios sobre el embarazo infantil generaron una condena unánime de las organizaciones de derechos humanos:
«La mujer está programada biológicamente para ser madre, incluso desde edades tempranas. No podemos criminalizar lo que es una realidad biológica y social en el interior del país», afirmó al cuestionar políticas de educación sexual integral y acceso al aborto terapéutico para niñas víctimas de violación.
afirmó al cuestionar políticas de educación sexual integral y acceso al aborto terapéutico para niñas víctimas de violación.
En sus primeras declaraciones exclusivas tras su juramentación como Presidente del Congreso y jefe de Estado por sucesión constitucional para RPP Noticias, Balcázar marcó una clara ruptura con las políticas de su antecesor. El mandatario expresó su firme desacuerdo con la extinción del Instituto Nacional Penitenciario (INPE) y su reemplazo por la Superintendencia Nacional de Internamiento y Resocialización (Sunir), medida que había sido oficializada por José Jerí a inicios de febrero mediante el Decreto Legislativo 1710.

“Soy un hombre que viene de la administración de justicia. El sistema penitenciario no se resuelve extinguiendo organismos independientes”, afirmó Balcázar. El jefe de Estado enfatizó que la crisis carcelaria requiere un trabajo articulado con el Poder Judicial y la Fiscalía, además de una reforma legislativa para combatir el hacinamiento, poniendo en duda la ejecución de la fusión de entidades promovida por la gestión censurada.
La asunción de Balcázar cierra —momentáneamente— un ciclo de alta volatilidad. En los últimos diez años, el Perú ha visto pasar por Palacio de Gobierno a Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra, Manuel Merino, Francisco Sagasti, Pedro Castillo, Dina Boluarte y José Jerí. La mayoría de ellos no completaron su mandato debido a renuncias, destituciones por incapacidad moral o intentos de quiebre constitucional. El reto del nuevo presidente será navegar las negociaciones parlamentarias para garantizar una transición ordenada en un escenario donde la permanencia en el cargo se ha vuelto la excepción y no la regla.


















