Conectividad y desarrollo

Autor: Juan Carlos Capuñay Chávez, Exembajador del Perú en China, Japón y Singapur
Un corredor ferroviario y carreteras convergentes, acercarían la producción exportable al Puerto de Chancay.
El planeamiento del desarrollo de un país implica la formulación de un esquema integral de conectividad en torno a su estructura nacional, que involucre tanto los aspectos referidos a la dinamización de su capacidad productiva, como la dimensión social, la integración de su territorio y la proyección de sus intereses más allá de su dominio geográfico natural. De esta forma, se sentarían las bases para avanzar en los esfuerzos con miras a un crecimiento con inclusión y la reafirmación de su presencia en el contexto global.
Al respecto, la conectividad, en sus distintas modalidades, permitiría el fortalecimiento de las estructuras económicas, sociales, culturales y geográficas nacionales, además de facilitar su participación en la economía mundial. La implementación de estrategias de conectividad harían posible que el planeamiento del desarrollo nacional no se vea limitado a ciertos sectores, sino que este abarcaría la totalidad de la estructura nacional, en beneficio de la población en su conjunto. Más específicamente la identificación de espacios y nichos de interés, su transformación, la movilización de sus recursos y su participación en la economía nacional.
Al respecto, la conectividad digital ha permitido importantes avances en la promoción de la educación, de los servicios de salud, de la inserción cultural, toda vez que ha hecho posible ejecutar proyectos en áreas remotas e interconectar programas para fines de una mayor difusión del conocimiento y las buenas prácticas. Igualmente, la conectividad institucional, que permite interconectar la realización de investigaciones, estudios compartidos y el intercambio de experiencias.
Es, definitivamente, de gran beneficio para una región el poder vincular sus fortalezas, instituciones y procedimientos de trabajo con otras similares tanto en el país como del exterior, con el objeto de aprender nuevas metodologías de trabajo, además de identificar coincidencias para los fines de mecanismos de cooperación. El inicio del proceso de transformación digital llevado a cabo en el Perú ha tenido una repercusión muy favorable en este esfuerzo de interconectar digitalmente todas las regiones. La contribución efectuada por la empresa de tecnología Huawei, durante sus 25 años de permanencia en el Perú, ha sido fundamental en esta tarea por medio de sus programas como Semillas del Futuro, en favor de la comunidad estudiantil, en los de apoyo al emprendimiento de las Pymes y en los programas de inclusión cultural.
La conectividad física facilita el acercamiento de las capacidades productivas del interior del país a los principales mercados de consumo, el mayor flujo de turistas, el conocimiento de estructuras organizativas para fines de asociaciones empresariales estratégicas y de inversiones conjuntas. La existencia y funcionamiento de redes de interconexión vial y ferroviaria es el eslabón central en la cadena de transformación y comercialización de las capacidades productivas, convirtiendo a las vías de interconexión en corredores de desarrollo.

En el caso particular del Perú, distintas informaciones de instituciones internacionales especializadas en producción y comercio de bienes y servicios han puesto de manifiesto el enorme potencial de la capacidad productiva nacional y sus repercusiones en el mercado global. De acuerdo con dichas informaciones, en el sector de agroindustria, en el 2025, el Perú registró las mayores exportaciones de uva a nivel mundial, destacando además su liderazgo en las ventas de arándanos, mangos, paltas, café, cacao, cítricos, plátanos orgánicos, entre otros. En el sector minero, las reservas probadas de plata en el Perú son las mayores en el mundo, según el Centro de Estadísticas Geológicas Mineras de los Estados Unidos, con el 22% del total mundial. De igual forma, destaca en la producción de cobre, hierro, oro, níquel, entre otros.
La existencia de estos recursos y los propósitos de promover su producción y comercialización hace imprescindible la existencia de un esquema amplio de conectividad que haga posible la movilización de las producciones a sus mercados de consumo. La entrada en funcionamiento del Puerto Multimodal de Chancay, como el principal hub logístico marítimo del Pacífico Sur, debe ser complementado con programas de conectividad digital que permitan la capacitación y especialización de mano de obra a nivel nacional, la formación de capacidades y de cadenas productivas de valor y la conformación de asociaciones estratégicas a nivel institucional y empresarial. En materia de conectividad física, la pronta construcción de un corredor ferroviario y carreteras convergentes, permitirían acercar la producción exportable al Puerto de Chancay para su transporte hacia los principales mercados de Asia y otras regiones.
La interconexión ferroviaria y vial representaría el corredor de desarrollo que favorecería el despegue de las regiones del interior del país, toda vez que cada localidad que comprenda su recorrido se integraría a la economía nacional. De esta forma se podría asegurar una mayor y mejor presencia de las economías regionales, de su producción y la de sus manifestaciones culturales, en los mayores mercados globales.

















