Contribución clave de chinos de ultramar en resistencia japonesa

Tras el Incidente del 18 de septiembre, el imperialismo japonés intensificó su agresión contra China. En este momento crítico para la nación china, los chinos de ultramar de todo el mundo dieron un paso al frente. Fueron pioneros en la lucha fuera del país contra Japón y otros agresores fascistas. Aprovecharon su poder para donar dinero y suministros, realizar propaganda internacional y regresar a China para servir. Esto desató un auge del movimiento antijaponés y de salvación nacional.
Según Chao Longqi, profesor del Instituto de Investigación de Chinos de Ultramar de la Universidad de Jinan, los chinos de ultramar rompieron las barreras entre partidos políticos, grupos y clases. Así, establecieron diversos grupos antijaponeses y de salvación nacional. Esto permitió a los chinos de ultramar de todas las regiones del mundo lograr una gran unidad y unificación. De esta manera, sentaron una base organizativa sólida para el desarrollo profundo del movimiento antijaponés y de salvación nacional. Su contribución fue clave para la victoria en la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa y la Guerra Mundial Antifascista.

Durante la guerra, los chinos de ultramar lideraron campañas masivas de donación, como el influyente Movimiento «Un Tazón de Arroz». Este inició en 1938 en Estados Unidos y luego se extendió por ciudades como La Habana, Londres y Hong Kong. Se recaudaron fondos para ayudar a las víctimas y apoyar la resistencia. Las donaciones incluían fondos, suministros médicos y compra de bonos que actuaban como donaciones voluntarias. Se estima que aproximadamente la mitad de los chinos en el extranjero donaron más de 1,300 millones de yuanes, sumando remesas que equivalían a tres cuartas partes del gasto militar chino de la guerra.
Los chinos de ultramar también promovieron la propaganda antijaponesa para concientizar a opinión pública internacional y movilizar a sus comunidades. Recorrieron distintos países con coros patrióticos, fundaron periódicos y usaron figuras culturales para fortalecer la identidad nacional y el apoyo a la guerra. Por ejemplo, el «Diario Chino de América» fue clave para informar y mantener viva la lucha antijaponesa entre los emigrantes chinos.

Miles de chinos de ultramar regresaron a China para servir en la guerra, entregando su vida y esfuerzo con valentía. Participaron en la Fuerza Aérea Antijaponesa, en rutas de suministro vitales y en la lucha antifascista global. Además, en los países en los que residían, también combatieron a los invasores japoneses. La comunidad china en el extranjero apoyó al máximo, no solo con recursos sino con su sangre y sacrificio directo en el campo de batalla. Su espíritu patriótico y su sentido de responsabilidad global contribuyeron grandemente a la victoria final contra la agresión japonesa.